jueves, octubre 05, 2006

Voluntariado Ambiental en Canarias

El proyecto Monachus convierte a los vecinos de Tenerife en observadores medioambientales
Unas 200 personas navegan por las costas de la isla para conocer las amenazas que deterioran el ecosistema marino. El objetivo de este programa de voluntariado ambiental es promover la sensibilización y denuncia ciudadanas.
Olga Berrios / Redacción (02/10/2006)
Monachus es el nombre científico de la foca monje, pero también el nombre de un yate cedido por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria que dos organizaciones canarias están utilizando para invitar a los vecinos de Tenerife a conocer mejor la riqueza de sus costas y las amenazas a las que se enfrentan.

La iniciativa es obra de las ONG Fundación Global Nature, que coordina y gestiona el proyecto, y la delegación tinerfeña de Canarias Conservación, que aporta los recursos humanos y la gestión del barco Además, cuentan con la colaboración de la Oficina de Voluntariado del Cabildo de Tenerife.

El proyecto consiste en talleres de formación para los participantes y salidas en barco durante una jornada para analizar el estado de conservación de las costas.

En ruta desde el 11 de septiembre y hasta el 13 de octubre, el barco está bordeando toda la costa de la isla y atracará en cinco puertos.

Alta participación

Los organizadores afirman haber conseguido que el proyecto se abriera a la participación de una gran variedad de personas. Sólo había tres requisitos: ser mayor de edad, residir en la isla y asistir al curso de formación previo.

“Estamos encantados. Han participado hasta personas que cumplían este mes los 18 años. Tenemos desde amas de casa a maestros, que podrán continuar divulgando este conocimiento en sus aulas”, destaca Manuel Carrillo, biólogo marino y coordinador de los programas científicos de Canarias Conservación.

La propuesta ha tenido tanto éxito que se han cerrado ya las inscripciones y hay una lista de reserva de voluntarios y voluntarias que desearían participar.

Los primeros resultados

Según Carrillo, en las tres semanas que llevan navegando, y sin estar programado este objetivo, los voluntarios ya han retirado unos 100 kilos de redes a la deriva y un centenar de bolsas de plástico.

“Nos preocupan mucho porque la mayoría de las tortugas marinas accidentadas en Canarias lo son por las bolsas y las redes”, comenta. Cada vez más, aparecen bolsas en los estómagos de los cetáceos, un material que no pueden digerir y taponan su intestino causándoles la muerte.

Los voluntarios quedan impresionados de la variedad de especies que existen en estas costas, a veces muy cerca de zonas urbanas. Pero también han visto la incidencia que tienen los residuos: “Hemos recuperado algunas redes con tortugas y peces muertos enganchados”, lamenta este biólogo.

Un ecosistema muy sensible

En Canarias están representadas todas las grandes organizaciones ecologistas. Por ejemplo, Adena/WWF coordina desde las islas sus operativos de prevención e intervención directa ante catástrofes como la del Prestige.

El grupo de voluntariado de Greenpeace en Tenerife lleva años apoyando el trabajo en contra de la construcción del Puerto de Granadilla y -en Gran Canaria- lucha contra la pesca pirata.

También destaca el trabajo de grupos como Ben-Magec de Ecologistas en Acción, centrados en la denuncia, o el de las ONG protagonistas de esta noticia: Canarias Conservación –centrada en la divulgación y la investigación– y Global Nature, cuyos puntos fuertes son la recuperación y las nuevas tecnologías.

Aún así, para Carrillo, “no hay una línea de trabajo común, sino acciones muy puntuales”. Sin embargo, la movilización es realmente necesaria ya que el ecosistema marino en las islas, por sus características, “es muy frágil”.

Se da la circunstancia de que -en estas aguas- existe una gran diversidad de fauna, pero no en grandes cantidades. Así, “si explotas mucho uno de estos recursos, lo llevas prácticamente a la extinción”.

El turismo abusivo y el ingente tráfico marítimo, los residuos que algunos vecinos arrojan, los vertidos o la construcción irrespetuosa con el medio son algunos de los males que hacen enfermar a estas cosas.

El proyecto Monachus reivindica más medidas gubernamentales como la creación de una reserva marina en la isla y un parque de observación de cetáceos, pero “no sólo se trata de culpar a la administración, sino de convencerse de que todos tenemos la responsabilidad”.

“Creemos que el mar hay que tomárselo más en serio”, resume Carrillo.

 
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